Hurtan, el Morgan que se fabrica en Granada y conquista a rusos y jeques La empresa familiar Hurtan construye en Santa Fe, Granada, vehículos con cuerpo clásico y corazón moderno desde 35.000 euros. Lo llaman el Morgan Español y es muy apreciado en los mercados del lujo.

Si todas las grandes ideas nacen en un garaje, esta lo hizo por motivos naturales. Hurtan nació en un garaje de Granada, exactamente en un taller de chapa y pintura donde Juan Hurtado González (Abla, Almería, 1943) dedicaba su tiempo libre a hacer realidad el sueño que tenía desde los seis años, cuando “cogía una caja de cartón, un volante de alambre y me pasaba horas enteras haciendo brumm, brum, brum”: construir su propio coche. No lo logró hasta 1992, pero se pasó toda su vida preparándose para ello.

Autodidacta y emprendedor, empezó a trabajar en el taller de calderería de su padre a los 12 años. Pero en 1958 la familia emigró a Barcelona, un traslado que “a mí me vino de escándalo por la práctica que tenía con las herramientas y la creatividad”, confiesa. Con sólo 15 años y su experiencia consiguió trabajo en Carrocerías Costa, en Tarrasa, donde se hacían cabinas para los camiones de Barreiros. “Antes me hicieron una prueba porque yo no quería entrar de aprendiz y conseguí que me contrataran como especialista, con 15 años y cobrando 250 pesetas a la semana, que en aquella época no estaba nada mal”.

En 1961 da el salto a Motor Ibérica, donde trabajó como responsable de las cabinas del Pegaso Comet, ganando ya unas 5.000 pesetas a la semana, pero dos años después lo vuelve a reclamar Carrocerías Costa para que ponga en marcha la producción del Seat 800, un 600 de cuatro puertas. “Era el mismo 600 que cortábamos y alargábamos, haciendo el techo, el suelo y cuatro puertas de forma artesanal. Nosotros preparábamos la carrocería y se enviaba a Seat para el montaje de la mecánica. Cuando me fui a la mili producíamos 40 carrocerías al día”.

El sueño de un ‘roadster’

No volvió. El amor y la familia le hicieron regresar a Andalucía, a Granada, donde sus padres se habían instalado en 1965 y donde conoció a Rosa, su mujer. “Barcelona me encantaba profesionalmente, pero fuera de ahí no me sentía a gusto. Añoraba el cielo azul y las primaveras de Andalucía”. En 1984 monta en Granada un taller de reparación de chapa y pintura que se convirtió rápidamente en el mejor de la provincia, donde reparaba para todas las marcas y recibía trabajos incluso de Málaga, Cartagena o Murcia. Y allí empezó a poner las bases para construir su sueño. En 1970 ya había hecho su primer prototipo, un coche urbano sobre el Seat 133, que llamó Hurtan 70, pero no era aún lo que quería. “Entre 1988 y 1990 me lancé a diseñar un vehículo que cubriera el segmento que faltaba en el mercado nacional, el de los descapotables, y como a mí me gustaban los roadster hice uno con la mecánica de aquellos años”.

Así nació el primer Hurtan de calle, el T2, un biplaza con techo de lona que utilizaba componentes del Renault Clio, como los motores 1.2 y 1.4 de 60 y 80 caballos. Para su estilo Hurtado confiesa que se inspiró “en los coches que veía en las películas, los MG, Morgan o Triumph que me entusiasmaban, como los que en Las chicas de la Cruz Roja daban vueltas a la plaza de Cibeles”. El resultado fue un éxito, y el T2 empezó a ser llamado el Morgan español. “Se caracterizaba por la comodidad, la estabilidad, el buen funcionamiento y la garantía”, explica su autor.

Se empezó a vender en 1992, siempre bajo pedido y a un precio de entre dos y 2,5 millones pesetas (entre 12.000 y 15.000 euros), dependiendo de las terminaciones y el equipamiento. El T2 marcó las características de la marca en diseño y comercialización: 35 años después los Hurtan se continúan haciendo de forma artesanal, sólo bajo pedido y siguiendo todas las indicaciones de su propietario. En 1996 apareció una versión de cuatro plazas, el Hurtan T2+2. En total se fabricaron 463 unidades hasta 2002. En esa fecha la empresa tiene que adaptarse a las nuevas normativas medioambientales y de seguridad de la Unión Europea, pero Juan cuenta ya con el apoyo de sus hijos Juan Ignacio (nacido en 1970), Rosa (1974) y Francisco (1977).

De estilo retro

En 2004 Hurtan lanza el Albaycin de dos plazas y en 2006 la versión de cuatro, manteniendo el estilo retro de los roadster de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado. “Tuvimos que hacer un chasis propio y buscar otro tipo de mecánica más actual, también del Renault Clio”, explica Juan. El Hurtan Albaycin podía llevar motores de 60 a 182 caballos y tenía un precio desde 30.000 euros el dos plazas y desde 32.000 el de cuatro. Ha sido hasta ahora el modelo estrella de la marca con más de 800 unidades vendidas. En 2008 llega el Grand Albaycin, un diseño ya de Francisco, el técnico de la familia, más elegante y equipado, que se presentó en el Salón Top Marques de Montecarlo y tenía un precio de 64.000 euros. La llegada de la crisis económica provocó un frenazo en la empresa y les obligó a reinventarse.

Tras la jubilación del patriarca, en 2013 los hijos crearon la empresa The South Factory GR, manteniendo la marca Hurtan y la sede en la localidad granadina de Santa Fe, a pocos kilómetros de la capital, donde en unos 3.000 metros cuadrados cuentan con talleres, cabina de pintura y oficinas. Allí se hace la carrocería de los vehículos, en composite de alta resistencia con algunas piezas de fibra de carbono, la pintura y el montaje final. La empresa cuenta con una docena de suministradores españoles y de diferentes puntos de Europa, por ejemplo de Gran Bretaña llegan los faros o los espejos retrovisores y de Alemania los techos. “Las tapicerías las hace un taller local de Granada, al que hemos ido formando para que asuma el concepto Hurtan; las pieles las compramos a un proveedor de Murcia, y los cromados también se hacen en Granada”, explica Juan Ignacio.

La empresa, con una facturación de unos 600.000 euros y ocho trabajadores, está ahora inmersa en la producción del nuevo modelo, el Author, lanzado en junio, y del que ya tienen más de 30 pedidos. En el taller de Santa Fe la efervescencia es máxima. Está preparado un prototipo de un biplaza concebido para los mercados de los Emiratos Árabes Unidos, un eléctrico con una carrocería de estilo clásico de cuatro metros de largo que preparan en colaboración con la empresa navarra Jofemar y un nuevo cuatro plazas para los mercados europeos. Más avanzado está el proyecto de un foodtruck que solucionará el problema de las empresas que quieren contar con un camión clásico como cocina y tienen que trasladarlo en góndola.

Aunque sus principales mercados han sido hasta ahora España, Alemania, Francia, Italia, Portugal, Suiza, Italia y Rusia, la empresa tiene ya contactos avanzados para distribuir en Arabia Saudí, Bahrein, Dubai, India y China, aunque con prudencia. “Si te metes en muchos mercados hay que invertir mucho y el riesgo y el batacazo pueden ser importantes. Con 100 vehículos anuales podemos vivir”, explican. Por eso también investigan la posibilidad de hacer carrozados muy exclusivos. “Una especie de atelier para clientes que quieren algo muy especial. Centrado en un trabajo concreto no tienes que sobredimensionarte”.

En un plazo de tres meses

Ha habido que esperar nueve años para ver un nuevo Hurtan, pero ya está aquí. El Author es un cabrio de cuatro plazas y dos puertas con techo eléctrico, un estilo muy años 50 con prominentes faros, detalles cromados y un llamativo arco de seguridad. Mide 4,1 metros y lleva motores de origen Mercedes 2.4 de 143 y 223 caballos, con cambio manual o automático. El equipamiento incluye dirección asistida, frenos de disco, aire acondicionado, doble “airbag”, elevalunas eléctricos, asientos regulables y calefactados, ABS, ESP, faros antiniebla, tapicerías en piel o polipiel pespunteadas e inserciones de madera, y además permite una máxima personalización. Tiene un precio base de 35.000 euros y el plazo de entrega es de unos tres meses. Según los hermanos Hurtado “con este modelo estamos más volcados en empresas que necesitan un vehículo de este tipo para alquiler que en el cliente final. Es perfecto para bodas, rutas turísticas, publicidad…”.

Fuente: Expansión