Dinero hay, faltan los proyectos de calidad

Desmontemos la creencia. Hay dinero, mucho dinero, miles de millones de euros esperando ahí fuera a ser atraídos por buenas ideas en las que recalar. Entonces, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué los empresarios y emprendedores se quejan de que no tienen pasta para sus proyectos? Pues que éstos no son lo suficientemente competitivos e innovadores. Al menos, ésta es la tesis que defiende el secretario general de Innovación de la Junta, Juan Martínez Barea. “No hay proyectos de calidad en los que invertir; hay gestores de fondos que tienen urgencia por encontrar destino al dinero que manejan, pero no hay ideas competitivas, sólidas, con solvencia”, sentenció Martínez Barea en la conferencia que pronunció en el marco del programa Fondo Innovación, liderado por Cartuja 93.

Aunque pudiera parecer una visión un tanto optimista -por lo de miles de millones-, las cifras son elocuentes. Según el secretario general de Innovación, hay dinero tanto privado como público. Para ser más concretos, indicó, en España existen ni más ni menos que 22.000 millones de euros en fondos de capital riesgo listos para invertir, e iniciativas públicas como el Fondo Jeremie, con 600 millones, o un nuevo fondo de Invercaria, dotado con 75 millones, que también buscan destinatarios.

“Si las iniciativas empresariales reúnen tres ingredientes fundamentales -ver texto adjunto-, el dinero está al alcance de su mano; en Andalucía tenemos mucha suerte porque hay recursos para las grandes, las pequeñas y las nuevas empresas”, indicó Martínez Barea.

Pero la mayor garantía de éxito de una iniciativa es la innovación. En esto coincidieron ponente y anfitrión. Para el presidente de Cartuja 93, Isaías Pérez Saldaña, “los únicos requisitos que tiene que reunir un proyecto para triunfar son la excelencia y la innovación”. Y es que es la única fórmula para sobrevivir en un mercado global, conectado y que evoluciona a un ritmo frenético gracias a los avances tecnológicos.

“En el mundo actual, hay hipercompetencia, los mercados ya no son de oferta, sino de demanda, hay más productos que clientes, por lo que la única arma que tenemos a nuestro alcance es la innovación, no podemos competir en costes”, añadió Martínez Barea. A este respecto, quiso desmentir una falsa leyenda, que los países emergentes son baratos, pero no innovadores. “Como sigamos creyendo en estas patrañas y no nos pongamos las pilas, el tsunami que se avecina, en lugar de colocarnos en la parte alta de la ola, nos dará un revolcón y nos dejará con las migajas del sistema”, advirtió.

Pero innovación no es sinónimo de invención tecnológica. Es algo mucho más amplio, que sobre todo debe ligarse al modelo de negocio. El éxito de muchas compañías como Nespresso, Apple, Dell o el Circo del Sol radica en un cambio en los canales de venta, la marca, el packaging… en definitiva, en un cambio de visión del negocio, en una reinvención de la forma de hacer las cosas y no en la creación de nuevos productos. “Esto es lo que tienen que hacer Andalucía y sus empresarios, posicionarse en el segmento de alta calidad y ofrecer algo único y diferente”, subrayó Martínez Barea. “Las empresas que lo han hecho son máquinas de hacer dinero”.

El problema español no es de cantidad -nacen unas 300.000 empresas al año-, sino de calidad. “Hay que crear pequeños gigantes que generen riqueza, tengan un alto crecimiento y sean capaces de competir a nivel mundial”, aseguró. Para ello, tendrán que atravesar dos fases en su proceso hacia la innovación: una de convergencia y otra de divergencia.

La primera se resume en copiar. “No hay que tener miedo a copiar, hay que aprender de los mejores del sector para nivelarse con ellos”, afirmó. Y la segunda pasa por diferenciarse, por convertirse en un agente único y especial, inaugurando, a ser posible, un nuevo nicho de mercado en el que no se tenga competencia”, señaló.

Fuente: Granada Hoy (07/10/2010)