Bq, o cómo triunfar sin llamarse Apple

En 2005, seis estudiantes de ETSIT de la Universidad Politécnica de Madrid deciden dar el paso que separa la teoría de la práctica y fundan MemoriasUSB, una pequeña empresa que en poco tiempo se convertirá en líder en las distribución de llaves USB en España. El mayor de ellos no ha cumplido los 25 cuando el éxito llama a su puerta y, sin embargo, optan por reinvertir las ganancias en nuevas aventuras empresariales. Sus nombres son Alberto Méndez, Rodrigo del Prado, David Béjar, Ravín Dhalani, Adán Muñoz e Iván Sánchez. 

El gran salto llega tres años más tarde. Los seis emprendedores incorporan a Antonio Quirós, presidente de la primera editorial 100% digital de España, y juntos ponen en marcha Mundo Reader con el objeto de fabricar un hardware para consumir sus contenidos. La primera criatura ve la luz en 2009 bajo la marca ‘booq’: se trata del ‘booq’ Classic, un e-reader con pantalla de 8 pulgadas que destaca por sus 9,5 mm. de grosor. Más tarde vendrían otros seis lectores, el cambio de denominación hasta la actual bq y el giro a la tecnología de consumo en mayúsculas con la fabricación de tablets. “Y todo salió del capital que hicimos con las memorias USB”, explica Rodrigo del Prado a Teknautas. 

El curso 2011 es el de la consolidación. Con 23 millones de facturación y doce dispositivos en el mercado, bq se afianza como el principal fabricante español. Se permite, incluso, desafiar a gigantes como Amazon, que fían el beneficio a los contenidos y ‘colocan’ al coste sus lectores: y es que, según un estudio de empresa de análisis de mercados Gfk, uno de cada tres e-readers vendidos durante el último cuarto del año lleva el sello ‘bq’. 

La empresa ha seguido creciendo durante 2012 hasta alcanzar los 85 empleados y abrir mercados en Bolivia o Portugal, donde el desembarco parece inminente. Pero el mayor golpe de efecto para bq ha venido de la mano de sus acuerdos con Casa del Libro, Movistar y, sobre todo Fnac, para quienes fabrican e-readers y tablets de ‘marca blanca’. Un empleado de FNAC Preciados da una idea de su volumen de ventas en Navidades: “Esta concretamente -señalando a la tablet FNAC 8, fabricada por bq- se está vendiendo una barbaridad. Mi impresión es que la piden más que el iPad o las de Samsung, sobre todo porque es barata y resulta perfecta para iniciar en esto a madres y abuelos”.

La clave del éxito 

El principal elemento que conforma la fama de bq es, sin lugar a dudas, su precio. La Edison, una tablet de 10 pulgadas con procesador dual, pantalla capacitiva y 3G, marca el tope del catálogo y sale por solo 249 euros. De ahí para abajo: 7 pulgadas por 99 euros, 8 pulgadas por 169… el secreto pasa por determinar qué necesita el consumidor y adaptarse. Lo detalla Rodrigo del Prado: “Un usuario que, por ejemplo, use su dispositivo para navegar por Internet y ver películas.. ¿necesita de verdad un procesador tan caro como el Snapdragon? Nosotros creemos que no, que existen chips que cumplen su función y permiten ahorrar en el precio final”. La calidad adecuada, pero nada por debajo: “Hemos recibido ofertas de periódicos que nos garantizaban un montón de venta y les hemos dicho que no, porque al precio que querían fabricarlo te digo yo lo que habría salido: una mierda”, comentan desde la compañía. 

El resto va a costa del margen de beneficio y de no incurrir en las trampas comerciales de las grandes: “Hay cosas muy obvias. Toma como ejemplo las marcas que venden dos versiones idénticas de un producto que solo se diferencian en la capacidad de memoria. Uno de 16 Gb por ‘x’ y otro de 32 Gb por ‘x’ + 50 o 100 euros. Y lo cierto es que la diferencia de precio entre esos módulos de memoria no se corresponde con la que que establece el fabricante, que es muy inferior”. Saben de lo que hablan ya que uno de los socios, David Béjar, reside en China, donde ‘bq’ tiene una planta de ensamblaje. Sus funciones son coordinar la producción y obtener los mejores precios de los fabricantes asiáticos. 

En cuanto a línea de productos ‘bq’ prefiere no ponerse límites. Tablets y lectores no son suficiente. La marca ya comercializa un juego de altavoces bluetooth a través de una filial mientras ultima Magallanes, una suerte de híbrido entre tableta y navegador GPS de 7 pulgadas que ofrece unificar dos dispositivos que usamos casi a diario. Por el camino han hecho sus pinitos con el software, bien adaptando un Linux a las necesidades propias de un e-reader -tienda incluida-, bien creando un DRM propio para los libros en descarga. Y para el incipiente 2013 preparan una “sorpresa”… ¿habrá smartphone ‘made in Spain?

Fuente: El Confidencial (12/12/2012)