Un laboratorio de prêt-à-porter en Granada

El cien por cien de una colección es fruto del trabajo”. Sentada en su taller, rodeada de bocetos, retales y etiquetas de una de las pocas firmas de moda made in Granada, la diseñadora Pilar Torrecillas le quita ese halo de misticismo, de misterio y de divismo al mundo de la moda, ese en el que los diseñadores se han convertido en las nuevas ‘estrellas del rock’, más importantes aún que sus creaciones. En Dal Bat, el diseño, el trabajo, el esfuerzo de una empresa que se ha adaptado a los nuevos tiempos y ha logrado sobrevivir, es lo que marca el día a día. Y sí, hay glamour -lo imponen las creaciones sofisticadas, los tejidos delicados y los modelos de ensueño-, pero siempre supeditado al trabajo.

La firma Dal Bat nació en el año 2000, pero la trayectoria de Pilar Torrecillas en el mundo de la moda viene de lejos. Licenciada en Economía, comenzó en el año 95 como compradora de colecciones en París, hasta que, con el nuevo milenio, decidió crear su propia marca. Desde entonces Dal Bat se ha hecho un hueco en el panorama de moda nacional, ya que sus diseños están presentes en tiendas y showrooms de toda España. Y lo ha hecho desde Granada, desde el taller en la calle Sederos y la boutique de la calle San Isidro. Moda pensada, diseñada, confeccionada y distribuida desde Granada.

El proceso creativo, admite Pilar, es muy “personal” de cada diseñador. No hay dos iguales. “Diseñar es traducir una idea a un objeto real, traducirlo e interpretarlo. Pero es muy importante lo que hay antes de ese momento”, el bagaje previo que hace que surja la chispa creativa. En el caso de Torrecillas, el punto de partida es el tejido. Es el que marca los pasos a seguir. “El tejido elige”, asegura la diseñadora, que confiesa que la vocación de Dal Bat no es seguir la tendencia, sino buscar su propio modelo, crear prendas atemporales en las que se fundan la tradición y la vanguardia. Los tejidos también son de proveedores nacionales, así que todo el proceso se queda en ‘casa’. Tiene su explicación: después de trabajar durante años en el extranjero -Pilar constituyó una cooperativa y talleres de bordado y confección en Nueva Delhi-, Dal Bat ha vuelto a Granada, donde ahora se lleva a cabo todo el proceso.

Con el tejido en la mano, llega el momento de abocetar, de dejar que la tela hable, que marque la silueta. Cuando todo está listo, llega el momento de comenzar con el proceso de producción puro y duro, en el que interviene el equipo del que Pilar Torrecillas se ha rodeado en los últimos años, capitaneado por Silvia Luque, su patronista y modista. Lo primero es preparar un prototipo, una primera prenda en la que se comprueba si la idea era la correcta y la ejecución, impecable. Esta prenda, que sirve como muestrario y que también se vende en tienda, es la base para el patronaje, el corte y el montaje de todas las que le seguirán. Y, por tanto, es fundamental. “Una prenda mal ejecutada es un desastre. Si no hay una buena base, un buen proyecto, no sirve, no funciona”, indica Pilar.

Una vez comprobado que todo es como debe ser y hechas las correcciones pertinentes, el patrón se manda a digitalización, un proceso que realiza un patronista industrial, que permite apurar al máximo el tejido y que crea ‘colchones’ con las piezas que se mandan a confección. Ahí llega el momento clave, el montaje de la prenda, que se hace encajando cada una de las piezas como si de un rompecabezas se tratase. Eso sí, Pilar asegura que antes de montarlas se planchan, porque sólo el planchado final no asegura que lleguen perfectas a su destino.

Con la prenda en la mano, se percha, se empaqueta, se etiqueta y, por fin, se distribuye tanto a la boutique propia de Dal Bat como a los comercios multimarca que venden las creaciones de Pilar Torrecillas. En Granada, las prendas de Dal Bat pueden comprarse en su tienda de la calle San Isidro, que sirve como un laboratorio de moda. Pilar Torrecillas explica que en muchas ocasiones al showroom granadino manda prendas especiales para comprobar las respuesta de sus clientes, para experimentar y poder prever con mayor exactitud el acierto de sus propuestas.

Inmersa en la creación de la próxima colección de otoño/invierno 2014-2015, la diseñadora es consciente de que está cumpliendo su sueño. A base de perseverancia, porque la situación no es precisamente fácil en un sector que depende del poder adquisitivo y la capacidad de consumo de sus clientes. “Estamos sorteando las dificultades, nos hemos adaptado a la situación y hemos hecho muchos cambios”. Uno, por ejemplo, ha sido la internacionalización. Después de probar suerte en el extranjero, Dal Bat ha decidido centrar su esfuerzo internacionalización en la venta online, en la que se dirigen al cliente online y dejan fuera a intermediarios que en el pasado le han causado más de un dolor de cabeza.

Como empresaria y pequeña comerciante, Pilar Torrecillas asegura que no queda más remedio que adaptarse a las nuevas tecnologías. “El futuro del pequeño comercio es la venta online. Tenemos que unirnos y subirnos al caballo lo antes posible, porque si no, estás fuera”. Obviamente, a los nuevos proceso de venta y distribución hay que sumarle buenos “argumentos”, buenos motivos para que el cliente apueste por uno y no por la competencia. Dal Bat los tiene: “diseño propio, exclusividad y producto hecho en España”.

Fuente: Granada hoy (02/12/2013)