Granada se pone a los mandos del acelerador de partículas El ingeniero Miguel Méndez, de la empresa granadina Seven Solutions, está estos días en el IFMIF Edeva de Rokkasho (Japón) desarrollando la tecnología del White Rabbit, que controla todo el proceso de aceleración.

La primera vez que Miguel Méndez llegó a la ciudad japonesa de Rokassho, al norte de la isla y de apenas 6.000 habitantes, la recepcionista pensó que se trataba de un turista despistado. El ingeniero de Telecomunicaciones de la empresa granadina Seven Solutions está de nuevo estos días en la remota ciudad nipona para trabajar en el acelerador de partículas del IFMIF Eveda, un prototipo del que se construirá en Escúzar si finalmente la agencia europea Fusion for Energy decide que Granada sea la sede del IFMIF Dones, lo que convertiría a la provincia en el centro de investigación de referencia del sur de Europa. Miguel Méndez regresa por segunda vez a Japón para seguir implantando el White Rabbit, una tecnología fundamental en el acelerador que ha desarrollado la ‘spin off’ de la UGR y que permite controlar el paso y la velocidad de las partículas a través de los 40 metros de los que consta el acelerador nipón. El de Granada sería de más de 300 metros en línea recta, lo que da una idea de la magnitud de la infraestructura a la que aspira la ciudad que tiene en Seven Solutions a uno de sus grandes aliados.

El acelerador japonés está en “modo acondicionamiento” y en la actualidad se está limpiando la cavidad para poder meter partículas. “El túnel debe tener unas cualidades óptimas para que las partículas pasen y, ahora mismo , los niveles de vacío no son suficientes porque hay residuos de partículas que pueden crear distorsiones”, señala el ingeniero que está directamente implicado en una infraestructura que está cerca de llegar a Granada y que generaría un impacto económico brutal, con la creación de más de 9.000 empleos.

Y en esta fase es fundamental la tecnología granadina del White Rabbit, para lo que han puesto en marcha una nueva funcionalidad que permite controlar el paso de las partículas para que no choquen con las paredes del acelerador y tengan la velocidad precisa en cada tramo.

El acelerador en el que se inyectan las partículas tiene puntos de generación de potencia para acelerar en ese punto y que lleguen al máximo nivel. Son enormes amplificadores controlados por White Rabbit, un sistema que permite una sincronización a nivel de subnanosegundos en todos los puntos conectados, con un posible radio de acción de hasta 1.000 kilómetros.

El trabajo en el IFMIF Eveda es fundamental para estudiar los materiales que se van a utilizar para recubrir el futuro reactor de fusión para conseguir una nueva fuente de energía. “Pero no hay materia que conozcamos que aguante durante mucho tiempo esa reacción, así que se está buscando la mezcla de materiales adecuada para que resista este proceso”, señala Méndez sobre los objetivos científicos del futuro IFMIF Dones.

En su ‘primo hermano’ de Japón se sigue trabajando en el acondicionamiento del sistema y en el próximo viaje de Méndez a Rokkasho, en el plazo de tres meses, ya estará funcionando el acelerador de partículas. Pero a día de hoy las medidas de seguridad ya son extremas y el ingeniero señala que para entrar hay cuatro llaves que se tienen que girar al mismo tiempo para tener acceso al acelerador. Y también desmiente las teorías catastrofistas que inevitablemente surgen cuando se habla de un acelerador de partículas. “No tiene nada que ver con las centrales nucleares, te puede dar la misma radiación que en un vuelo internacional”, señala Méndez, que defiende que es de los sistemas más seguros. “El acelerador no es un reactor de fusión nuclear, genera una radiación mínima y aunque se rompiese el muro por un terremoto no habría mayor problema. Se genera a través de inyectar partículas, no es una mezcla que tienes que controlar y si dejas de inyectar partículas deja de funcionar y deja unos residuos ínfimos que se deshacen en 50 años”, dice para tranquilidad de los seguidores de las teorías de la conspiración. Y para mayor seguridad está White Rabbit, que sincroniza tiempos en el acelerador y controla los sistemas de radiofrecuencia que aceleran las partículas.

Así que el trabajo que se realiza en Rokkasho consiste en “validar” la tecnología que se instalará en el IFMIF Dones y que llegaría a Granada si finalmente se impone a la candidatura de Croacia, donde se construiría en un remoto lugar de las montañas a diferencia de Granada, que tendría su ubicación a pocos kilómetros de una ciudad como Granada, que para entonces estará conectada por AVE y que cuenta con un aeropuerto cercano. Europa está tendiendo a ver a España como la mejor candidata, pero la opción de Croacia sigue estando ahí”, señala Méndez que, a expensas de la decisión de Fusion for Energy, sigue trabajando en una tecnología que, sea cual sea la sede, llevará la investigación granadina al corazón del IFMIF Dones.

Una aplicación para transacciones en bolsa y para la telefonía 5G

White Rabbit nació en el CERN como un sistema de sincronización. Está implantado en la mayoría de los aceleradores del mundo y su utilidad llega incluso a la Bolsa, donde lo importante es saber cuándo llegan las transacciones y hacer un marcado real del tiempo en el que se ha producido. “Si haces una transacción aquí para comprar acciones de una empresa determinada tienes que saber cuándo las has comprado para saber qué precio tienen en el mercado. La diferencia de tiempo puede ser de mucho dinero cuando se trata de acciones muy volátiles,”, señala Méndez para apostillar que medio segundo en la Bolsa es una auténtica barbaridad. Así que White Rabbit permite marcar quién ha llegado primero de forma fehaciente, sin tener en cuenta dónde están los clientes y los vendedores. También se podrá aplicar a la tecnología 5G que necesita “anchos de banda enormes” que se pierden cuando se va en coche y se pasa de una cérula de cobertura a otra. “Aquí se necesita que las cérulas estén sincronizadas para no repetir los paquetes y que la empresa no pierda ancho de banda”, concluye Méndez.

Fuente: Granada Hoy