Fórmulas ‘low cost’ para dar a conocer tu ‘nueva empresa

Poner en marcha una nueva empresa es una decisión importante en la vida de una persona. Conseguir que se consolide, toda una proeza.

Para que los clientes potenciales sepan de tu existencia y, eventualmente, decidan consumir alguno de los bienes o servicios que ofreces, es necesario hacerse oír. Esto no resulta sencillo, ante la cantidad de marcas, mensajes, noticias y curiosidades que pasan a diario por delante de nuestros ojos. Asimismo, el presupuesto de una start up difícilmente podrá competir con el de una gran compañía.

Pero se pueden hacer muchas cosas. Hay acciones singulares que aportan gran visibilidad –temporal– y que no requieren de grandes inversiones. Aceptar bitcoins, por ejemplo, se presenta como un arma eficaz para llamar la atención de los medios de comunicación y de los usuarios de redes sociales. Expedia fue la primera agencia de viajes en España en aceptar la criptomoneda. La start up BidAway, la primera web de experiencias en hacer lo propio.

Hace unas semanas, la mismísima Microsoft anunció que permitirá usar Bitcoin para comprar aplicaciones, juegos, música, películas, suscripciones a Xbox Music, crédito Skype, almacenamiento OneDrive, etcétera. También la revista Fortune ha decidido subirse al carro y, a partir de este mes, hará posible abonar las suscripciones en bitcoins.

El uso de esta moneda virtual, no obstante, es minoritario en España. En EEUU, hace poco más de un año que nació BitCoinShop, una tienda online que sólo acepta bitcoins. En España, en enero de 2014 se anunció el nacimiento de una start up similar llamada LaBitcoinShop que, no obstante, aún no ha visto la luz.

Lo primero, el producto

El primer objetivo de las empresas que acometen acciones de este tipo no suele ser la repercusión en sí misma, sino el negocio que, directa e indirectamente, generen gracias a ésta. En cualquier caso, la exposición pública es un arma de doble filo para la que hay que estar preparado con un producto de calidad y una capacidad adecuada de respuesta al cliente. «El bitcoin no es una moneda utilizada en España, pero sí en otros mercados donde estamos presentes, como el chino», asegura Luca Carlucci, cofundador de BidAway.

Un argumento similar es el que expone Paloma Jareño, fundadora de Fantasía de Chocolate. «Leí en un artículo de prensa que, hasta el 31 de diciembre de 2020, el Banco de España seguirá aceptando las pesetas y que hay, de hecho, 282.523 millones de la antigua moneda nacional (unos 1.700 millones de euros) aún en circulación. ¿Por qué no aceptarlas entonces? El otro día, un cliente compró chocolate con un billete de 5.000 pesetas que encontró en un antiguo vaquero», comenta Jareño. Por supuesto, las devoluciones, de haberlas, se efectúan en euros.

«La verdad es que la noticia tuvo una buena repercusión en la prensa y los medios sociales. Para Fantasía de Chocolate, aceptar pesetas ha resultado un movimiento muy positivo porque atrae a personas que aún tienen antiguas monedas en casa, y que no saben qué hacer con ellas. Es una gran oportunidad para llamar la atención de otro tipo de público», apunta esta emprendedora. La clave, no obstante, está en aprovechar ese tirón para fidelizar a esos primeros clientes e incentivar el boca a oreja.

Conseguir que un famoso apadrine el proyecto es otra fórmula eficaz a la que pueden aspirar las start up de índole social. Y para iniciativas sociales, culturales y tecnológicas, fundamentalmente, una campaña de crowdfunding ayuda a generar mucha visibilidad, al tiempo que permite validar el producto y la idea de negocio, antes de llevarlos a cabo.

‘Media for equity’

En los últimos tiempos ha surgido en España un nuevo modelo de inversión en start up denominado media for equity. Es una fórmula que nació en Alemania en la década de 1990 y que ahora se ha extendido como una manera ideal para comprar espacios publicitarios en medios de comunicación, normalmente a precios ventajosos, a cambio de una participación en el accionariado.

Grupos como Antai Venture Builder, cofundado por Gerard Olivé (CEO de BeFactory) y del que han nacido start up como Wallapop y Chicplace, es uno de los mayores conocedores del media for equity en España.

¿Qué es el ‘growth hacking’?

Un hacker es una persona que busca puertas traseras que nadie más conoce para colarse en un PC o en un servidor. Del mismo modo, un growth hacker es alguien que detecta oportunidades donde nadie más las ve y discurre formas originales de llegar hasta ellas. Se trata de un empleo que requiere saber programar y estar muy al día de los cambios en los algoritmos de buscadores, portales de vídeo y redes sociales. Combina, por tanto, conocimientos de informática y de márketing –lo que le aporta una visión horizontal–, además de cualidades como la curiosidad y la creatividad. Se trata, en definitiva, de encontrar vías low cost que permitan a una pyme optimizar su presencia en medios digitales.

Fuente: Expansión (30/01/2015)