En la franquicia lo que importa es la inversión

¿Una marca con trayectoria o un negocio recién nacido? El futuro franquiciado debe elegir un sector que le guste y en el que se sienta cómodo pero, sobre todo, tiene que prestar atención a la empresa. La enseña ha de ser segura y el desembolso ajustado a sus características

Para entrar en la franquicia hay que tener en cuenta tres aspectos: el sector, la empresa y la inversión. Grosso modo, el futuro franquiciado debe elegir un campo en el que se sienta cómodo y le guste, y una enseña que le dé fiabilidad y que precise de un desembolso ajustado a sus características.

Escoger una franquicia en relación con los años que lleve operando en el mercado puede ser una variable que intervenga en la toma de la decisión, pero no debería condicionar la elección. Existen negocios con décadas de experiencia a sus espaldas que no han evolucionado, y cadenas con sólo meses de vida que han encontrado un hueco estrella en el mercado para triunfar. “Ninguna marca, con independencia de su trayectoria, garantiza unos resultados”, opina Eduardo Tormo, director general de Tormo Asociados, quien añade que “existen excelentes oportunidades en enseñas que están empezando y en empresas consolidadas. Pero también hay marcas en una u otra fase que no son recomendables”.

Pros y contras

Tanto las veteranas como las novatas tienen sus virtudes, inconvenientes y particularidades, que el emprendedor que busca su negocio debe conocer. En cuanto a las primeras, Pablo Gutiérrez, socio director de consultoría de MundoFranquicia, explica que “la ventaja principal es el amplio conocimiento que poseen en el desarrollo del modelo de negocio, y en sus funciones y estructura como central franquiciadora”. Es decir, como todo en la vida, la experiencia es un grado. A esta virtud Gutiérrez suma la imagen de marca reconocida en el mercado: “En el lanzamiento del negocio franquiciado esto resulta clave para alcanzar rentabilidad”. O lo que es lo mismo, el público ya conoce la enseña, por lo que la labor de difusión se reduce considerablemente.

Entre los puntos a favor de las nuevas, Santiago Barbadillo, director de Barbadillo Asociados, destaca que “estas marcas están más cerca de la demanda, de lo que necesitan y buscan los clientes, es decir, se adaptan mejor al mercado, y son más actuales”.

En el lado negativo de las veteranas, el socio director de consultoría de MundoFranquicia expone que “la apertura de sus nuevas unidades puede presentar un mayor riesgo al no situarse en ubicaciones premium”. Esta desventaja se convierte en positiva para las novatas: al no tener una red extensa, el nuevo franquiciado puede establecer el local en una zona preferente.

Otro inconveniente de las veteranas es, para el director de Barbadillo Asociados, la pérdida de innovación y agresividad que experimentan una vez que se han asentado en el mercado. Para las recién llegadas, el hecho de que todavía deban demostrar que su negocio es viable, que puede funcionar, puede ser un lastre para atraer franquiciados.

No obstante, en un contexto de crisis económica, algunos expertos apuestan por la trayectoria frente a la novedad. Xavier Vallhonrat, presidente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), considera que “las enseñas con más años de operativa en el mercado han tenido tiempo suficiente para pulir errores, y están mucho más consolidadas para ofrecer confianza y seguridad al potencial franquiciado. De hecho, algunas han tenido que afrontar otras crisis”.

En este sentido, Gutiérrez opina que “la experiencia y estructura de las cadenas es clave para hacer frente a la actual coyuntura, ya que disponen de la información detallada del modelo para adaptarlo a las circunstancias, así como de departamentos de márketing o innovación, para solucionar los problemas”.

Por eso, a la hora de elegir, el presidente de la AEF cree que es más aconsejable la trayectoria: “Por la experiencia acumulada, los conocimientos y las garantías de éxito. Las personas que quieran montar un negocio en régimen de franquicia apuestan mayoritariamente por cadenas con experiencia, nacional e internacional, y con más establecimientos”.

Todas estas claves son importantes cuando se decide emprender, pero sobre todas ellas destaca la inversión para lanzar el negocio. En este sentido, la trayectoria no influye para establecer el desembolso necesario: existen franquicias más asequibles que otras, independientemente del año de su nacimiento. Por eso, el potencial franquiciado debe mirar, ante todo, su bolsillo. “La inversión depende del sector y actividad. La única diferencia significativa se presentará en el canon de entrada –obligación financiera inicial pagada por el emprendedor al franquiciador por la cesión de marca–, ya que las cadenas consolidadas, al tener una marca y un know how más reconocible, podrán exigir una cantidad elevada”, apunta Gutiérrez, aunque matiza que “esta partida económica se contrarresta por otras, como obra civil o maquinaria, ya que las grandes redes presentan economías de escala con los proveedores, que abaratan dichos conceptos”.

La experiencia y el reconocimiento de la marca juegan a favor de las redes con más añosPor su parte Barbadillo opina que “cuanto más riesgo, más ganancia. Y en este sentido, los nuevos negocios suponen menos certeza”. Este experto cifra la inversión media en la franquicia española en 110.000 euros. Una enseña que precise una cantidad inferior tendrá más tirón para captar franquiciados y, por eso, crecerá más. Aunque según Eduardo Tormo, “prácticamente todas las marcas han ajustado su inversión o han flexibilizado la estructura de entrada para facilitar la incorporación de emprendedores”.

De lo caro a lo barato

El de la hostelería es uno de los sectores que exige las cantidades más altas para comenzar a operar, si bien es cierto que la rentabilidad que se obtiene también es elevada. De acuerdo con un estudio de Tormo Asociados, la facturación de este campo supone el 12% del total del comercio asociado.

Vallhonrat expone varios ejemplos: Pans & Company, a partir de 300.000 euros; Burguer King, desde 550.000 euros; o Ginos,desde 470.000 euros. En otros ámbitos como el de la moda, las cantidades son similares: Mango, a partir de los 1.500 euros por metro cuadrado; o Neck & Neck que exige 100.000 euros.

Por lo que se refiere a los supermercados, Carrefour requiere una inversión de 1.000 euros por metro cuadrado para funcionar en locales con un mínimo de 275 metros cuadrados. No obstante, el sector de la distribución es el líder en facturación de la tienda en cadena al representar el 55% del total.

En el otro extremo se encuentran las franquicias que no requieren establecimiento y, por esto, más asequibles. Desde 7.500 euros es posible entrar en un negocio dedicado a la comercialización de software, y con 30.000 euros se puede lanzar un casino online.

Los expertos recomiendan que el 40% de la inversión necesaria sean recursos propiosSea cual sea la cantidad inicial necesaria, los expertos recomiendan que el emprendedor dedique sólo el 40% de sus recursos, mientras que el resto lo aporte una entidad.

Hacer una buena elección

“En un mercado con una oferta superior a 1.000 conceptos de negocio, los aspectos más importantes son dos. El primero, decidir la cadena más acorde a las capacidades y posibilidades; y el segundo, verificar que se cumplen todos los aspectos necesarios por parte de la enseña antes de tomar una decisión”, aconseja Tormo.

De este modo, comprobar que la situación en la que se encuentra el negocio elegido es rentable es fundamental: “De nada servirá entrar en un cadena consolidada del ámbito inmobiliario, si el mercado está sumido en una crisis. Es mucho más atractivo invertir en una marca de restauración rápida con una tasa de crecimiento positivo”, opina el socio director de consultoría de MundoFranquicia.

Con independencia del tiempo que un concepto de negocio lleve operando en régimen de franquicia: “Lo importante es que tenga perspectiva”, concluye el director general de Tormo Asociados.

Fuente: Expansión (18/10/2011)