Comercio electrónico y Comercio tradicional: ¿Oportunidad o amenaza?

En los últimos años el comercio tradicional y, en concreto, las tiendas de barrio de toda la vida, han observado con recelo e incluso cierta impotencia cómo los gigantes del ecommerce surgían y evolucionaban al hilo del crecimiento exponencial de las compras online. Un canal que, hasta el momento, no sólo era un total desconocido para muchos de ellos, sino que incluso era visto como una seria amenaza para su supervivencia.

En efecto, hasta hace poco la tecnología podía ser un reto inalcanzable para muchos pequeños negocios que querían comenzar su andadura digital. El acceso a determinadas herramientas quedaba reservado solo a aquellos que podían permitirse una considerable inversión en consultoría y, en muchas ocasiones, se convertía en una tarea difícil y costosa para el comerciante, que no tenía más remedio que restar tiempo a su actividad principal.

El panorama actual es completamente distinto. La propia tecnología ha evolucionado y en el mercado encontramos multitud de soluciones que ofrecen servicios equiparables a grandes desarrollos informáticos, pero que están al alcance de cualquiera, incluso de aquellos sin conocimientos en la materia.

De esta forma, ya no es necesario adquirir costosas licencias o contratar consultorías, pues contamos con aplicaciones y programas que disponen de versiones free, de uso gratuito. Tampoco hay que destinar grandes presupuestos a infraestructuras. Los sistemas cloud permiten que alojemos gran cantidad de información en la “nube”, en muchos casos con un coste casi residual.

La sencillez es otra de las premisas de la nueva generación de herramientas tecnológicas para el ecommerce. Fáciles de instalar, pues en algunos casos sólo es necesario incluir un enlace en el código html de la web; con un uso totalmente intuitivo, tanto para el vendedor como para el usuario y móviles, para que estén disponibles allí donde lleguen los dispositivos y no requieran que se dedique un esfuerzo adicional.

Junto a ello, muchas de estas soluciones también apuestan, cada vez más, por no ser intrusivas en la intimidad del consumidor. Un elemento muy importante para el comerciante de toda la vida, que quiere mantener ese lazo de estrecha confianza con sus clientes. Seguridad en los pagos, privacidad en las comunicaciones, mínima cesión de datos…

Ante este nuevo escenario, no subirse al tren es perder una oportunidad de competir con los grandes retailers y, por supuesto, de crecer. Debemos tener en cuenta que sólo en España las ventas online supusieron en 2005 cerca de 1.500 millones de euros, y que para 2015 podríamos hablar de 17.700 millones de euros si se mantiene la evolución prevista, con un crecimiento en torno al 18%.

Mientras, las previsiones más optimistas para el comercio tradicional hablan de decrecimientos próximos al 0,6%. Una perspectiva que, no obstante, es más positiva que en el resto de Europa, gracias al arraigo que los establecimientos tradicionales tienen en nuestro país.

Además, los compradores también han adquirido de forma progresiva una mayor cultura digital. Se estima que este año cada internauta comprador realizará una media de 20 compras por internet. Y no nos olvidemos de los consumidores ROPO (Research Online Purchase Offline), aquellos que realizan la búsqueda de productos online y compran offline.

Ha llegado el momento de democratizar el acceso al ecommerce. Los pequeños actores tienen en su mano herramientas para plantarle cara a los grandes y alcanzar nuevos mercados que, hasta la fecha, no podían contemplar.

Oportunidad o amenaza. Ahora sí, sólo está en manos del pequeño comerciante optar por una de las dos alternativas

Fuente: Eccommerce news (17/07/2015)