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Hurtan: una firma granadina que vende vehículos de lujo únicamente bajo demanda

15/04/2011

Hurtan: una firma granadina que vende vehículos de lujo únicamente bajo demanda

A todos nos suenan los camiones Pegaso, el fabricante Barreiros (empresa gallega de motores, camiones y automóviles), Seat, la Hispano-Suiza, Santana Motor… Y se diría que ahí acabó la carrera automovilística nacional, pero ni mucho menos. En Granada pervive un constructor de coches, poco conocido pero muy exclusivo, Hurtan (www.hurtan.com). Esta empresa familiar, fundada en 1967, produce el Albaycín, un vehículo clásico de líneas inspiradas en los años 40-50. Y lo hace artesanalmente en sus talleres de la localidad de Santa Fé.


La pasión de Juan Hurtado, su fundador, por las ruedas le viene desde pequeño: al parecer siendo niño se pasaba las horas muertas construyendo vehículos de cartón. Tras trabajar durante años en la industria automovilística en Cataluña, Hurtado abrió un taller de reparación de automóviles en Granada, especializándose en las carrocerías. Y ahí, entre arreglo de porrazo y porrazo, este soñador empezó a imaginar el que sería su futuro vehículo: “Empezamos a trabajar en los bocetos del que sería nuestro primer modelo, el T2, que salió al mercado en 1992”, explica. Después llegarían el T2+2 y finalmente, el Albaycín, el último en comercializarse y que existe en tres versiones: 2 plazas, 4 playas y Grand Albaycín.


Los vehículos de esta firma que emplea a 18 personas son roadsters con motores Renault, fabricados a mano y a gusto del consumidor. De hecho, sólo se producen bajo demanda: “El cliente puede elegir la motorización, la tapicería, los embellecedores…”, detalla Hurtado. Es como si del prêt a porter se tratase, pero aplicado a las cuatro ruedas. ¿Plazo de entrega? Relativamente breve: unos seis meses.


El diseño, la ingeniería y el chasis son las primeras etapas del vehículo. “Después llega la carrocería, que se hace mediante moldes propios”, explica Juan Ignacio Hurtado, hijo del fundador y director comercial de la compañía. Y tras esto llega el turno del motor, la caja de cambio, los frenos… como si se tratase de un puzzle se acaban ensamblando todas las piezas. Los últimos elementos (salpicadero, volante, faros) llegarán tras la pintura. Y ya está preparado el coche para quemar el asfalto porque aunque los Hurtan puedan verse como piezas de coleccionismo, alcanzan los 210 kilómetros por hora dependiendo de las motorizaciones. Y ojo, que clasicismo no va reñido con tecnología: los coches disponen de gps, abs, dirección asistida, lo único de lo que no disponen es de airbags porque al parecer, deformarían las líneas del vehículo.


En 2010 produjeron 38 coches, con una facturación de 800.000 euros. Sus clientes son personas amantes de lo clásico, con potencial económico (el precio del vehículo oscila entre los 35.000 y los 65.000 euros). ¿Nombres? “Javier Sardá me dijo que si en alguna ocasión lo necesitaba podía decir que él tiene uno”, comenta Hurtado, que se enorgullece de que sus clientes acaben convirtiéndose en amigos: “Muchos nos llaman en fin de semana para contarnos sus aventuras”, relata.


Fuente: Cotizalia (15/04/2011)

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