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Casa Rufino: dulces versión "delicatessen"

La empresa ha pasado de ser una confitería al uso a convertirse en una firma alimenticia al crear mermeladas de espárragos, cebolla, zanahoria, remolacha y pimiento rojo.

31/05/2010

Casa Rufino: dulces versión "delicatessen"

Una visita inesperada cambió la historia de la confitería Casa Rufino. Una mañana de 2005 un ministro de Perú visitó el local; "nos dijo que tenía una empresa alimenticia en su país y nos pidió que le hiciésemos un dulce de espárragos", cuenta uno de los dueños, Antonio Escobar. Así lo hicieron y, al ver que eran los primeros en crear una mermelada del típico vegetal de Huétor Tájar –donde está ubicada la empresa–, lo patentaron. "Tuvimos una gran repercusión informativa y eso nos animó a apostar por esta línea". Tras los primeros buenos resultados, Casa Rufino amplió su oferta; a los espárragos se le unió las mermeladas de alcachofa, zanahoria, remolacha, tomate, pimiento rojo y cebolla, presentadas todas en envases de 200 gramos y con diseño atractivo.



De esta forma, la confitería fundada en 1949 por el padre de Escobar tuvo que comprar una nave para producir estos nuevos productos, que sus distribuidores por todas España lo llevan hasta restaurantes de primer nivel y locales ´delicatessen´. En Granada cuentan con dos grandes clientes, el restaurante giratorio del edificio Fórum de Negocios y el hotel Abades Nevada Palace.



Crecimiento. La trayectoria de Casa Rufino sorprende ya que, si bien era uno de los locales más conocidos del pueblo, hasta las mermeladas vendía lo que cualquier confitería: pan, pasteles y tortas.



El crecimiento se sustentó en los conocimientos de Antonio Escobar, que no se quedó con el aprendizaje transmitido por su progenitor durante años sino que realizó cursos de alimentación y se formó como maestro pastelero en Cataluña. Allí incorporó, además, visión empresarial. "Me ha sorprendido la buena respuesta de lasmermeladas. Y me ha dado muchas satisfacciones porque ahora viajo por todo el país y conozco mucha gente!, resalta Escobar.



El último producto ha sido el espárrago verde confitado en aceite de oliva virgen extra. "Pronto sacaremos una mermelada de alcachofa con especias árabes que han formado parte de la historia de Granada". Todos los productos se fabrican en una nave en el polígono industrial La Catalana.



El testigo de la empresa lo cogerán los hijos de Escobar, a quienes ya les enseña el oficio al igual que hizo su padre con él. "Crecí en la pastelería. Mi padre me enseñó todo", recuerda Antonio, que se siente orgulloso de ver cómo ha crecido su empresa; de ser una confitería a convertirse en una empresa con gran proyección debido a su apuesta por productos de la tierra y a la innovación. "El comienzo de las mermeladas resultó difícil, pero creo que la buena calidad y una buena red de distribuidores nos han puesto donde estamos hoy", explica el empresario pastelero.



Fuente: La Opinión de Granada (06/09/2009)

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